lunes, 21 de septiembre de 2015

Humedales: Manteniendo nuestro planeta vivo y sano.


Una de las definiciones más conocidas y utilizadas  es la de la convenciónRAMSAR.

Dicho convenio define a los humedales como todas aquellas extensiones de marismas, pantanos y turberas o superficies cubiertas de agua, ya sean éstas de régimen natural o artificial, de forma temporal o permanente, de forma estancada o corriente, dulce, salobre o salada, incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de 6 metros. Como podemos ver, esta definición es bastante amplia, lo cual resulta indeterminado. En el lenguaje común y corriente  a los humedales se les denomina charqueras, pantanos o manglares a los ubicados en la costa.

Los tipos de humedales existentes varían con respecto de su localización, régimen de inundación o tipo de vegetación.

En México, los humedales han sido clasificados principalmente en tres ámbitos.
Marinos y estuarinos, Lacustres, Palustres.

Los humedales son reconocidos por las múltiples funciones que desempeñan:
1) Sirven de hábitat, ya que brindan refugio para una gran variedad de fauna acuática, terrestre y de aves.


2) Se producen productos que sirven como materia prima para construcción, recursos alimenticios, medicinales y ornamentales, todos éstos, resultado  de los procesos químicos y biológicos de los humedales.

3) La belleza escénica y el aporte recreativo y educacional son funciones culturales de los humedales.


4) Regulan  procesos ecológicos esenciales para la vida, ejemplo de ello son los ciclos hidrológicos y de carbono.

A pesar de las múltiples funciones de los humedales, que resultan en servicios ambientales en beneficio para el hombre, son los humanos quienes han alterado y modificado drásticamente a los humedales. Las principales actividades antropogénicas que han dado pie a la pérdida de humedales son la tala excesiva,  contaminación y el cambio de uso de suelo.
Entre los cambios de uso del suelo destaca, la transformación de humedales a potreros y el relleno de humedales, para la construcción de viviendas, centros comerciales o desarrollos turísticos. Los problemas que se generan con la pérdida de humedales están vinculados con la disminución de los beneficios de las funciones que los humedales desempeñan, que se traducen en servicios ambientales. Una función importante de los humedales es la regulación en el ciclo del carbono, en la cual ahondaremos a continuación.





En los últimos años, se han  incrementado las concentraciones de dióxido de carbono (CO2), -el cual es un gas de efecto invernadero- ocasionando aumento de la temperatura atmosférica, lo cual, podría producir impactos negativos en la calidad de vida de los seres vivos. El incremento  del CO2 atmosférico resulta de la quema de combustibles fósiles, incendios forestales, y degradación de humedales por el cambio de uso de suelo. Por lo anterior, es importante que el CO2 atmosférico en lugar de estar contaminando en el ambiente, sea retenido o almacenado. El panel intergubernamental de cambio climático menciona que la captura y almacenamiento de CO2 puede ser una alternativa de bajo costo para reducir las emisiones de dicho gas.


El CO2 atmosférico es absorbido por las plantas y convertido en carbohidratos y tejidos a través del proceso de fotosíntesis, como parte del ciclo del carbono. En los humedales, el almacenamiento de carbono no sólo se da en la parte área y radicular de las plantas, si no también, en el suelo. Cuando los residuos de la vegetación del humedal caen al suelo, el material vegetal se acumula y se forma una capa de suelo muy rica en materia orgánica. Parte de los residuos orgánicos de las plantas se degrada, aunque otra porción permanece sin descomponerse debido a las condiciones de inundación del suelo por lo que el material vegetal se incorpora al suelo como material orgánico no descompuesto. 

Fuente;

Publicado por: Velasco López Zahori.

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