Una de las definiciones
más conocidas y utilizadas es la de la convenciónRAMSAR.
Dicho convenio define a
los humedales como todas aquellas extensiones de marismas, pantanos y turberas
o superficies cubiertas de agua, ya sean éstas de régimen natural o artificial,
de forma temporal o permanente, de forma estancada o corriente, dulce, salobre
o salada, incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea
baja no exceda de 6 metros. Como podemos ver, esta definición es bastante
amplia, lo cual resulta indeterminado. En el lenguaje común y corriente a los humedales se les denomina charqueras,
pantanos o manglares a los ubicados en la costa.
Los tipos de humedales
existentes varían con respecto de su localización, régimen de inundación o tipo
de vegetación.
En México, los
humedales han sido clasificados principalmente en tres ámbitos.
Marinos y estuarinos, Lacustres,
Palustres.
Los humedales son reconocidos
por las múltiples funciones que desempeñan:
1) Sirven de hábitat,
ya que brindan refugio para una gran variedad de fauna acuática, terrestre y de
aves.
2) Se producen
productos que sirven como materia prima para construcción, recursos
alimenticios, medicinales y ornamentales, todos éstos, resultado de los procesos químicos y biológicos de los
humedales.
3) La belleza escénica
y el aporte recreativo y educacional son funciones culturales de los humedales.
4) Regulan procesos ecológicos esenciales para la vida,
ejemplo de ello son los ciclos hidrológicos y de carbono.
A pesar de las
múltiples funciones de los humedales, que resultan en servicios ambientales en
beneficio para el hombre, son los humanos quienes han alterado y modificado
drásticamente a los humedales. Las principales actividades antropogénicas que
han dado pie a la pérdida de humedales son la tala excesiva, contaminación y el cambio de uso de suelo.
Entre los cambios de
uso del suelo destaca, la transformación de humedales a potreros y el relleno
de humedales, para la construcción de viviendas, centros comerciales o
desarrollos turísticos. Los problemas que se generan con la pérdida de
humedales están vinculados con la disminución de los beneficios de las
funciones que los humedales desempeñan, que se traducen en servicios
ambientales. Una función importante de los humedales es la regulación en el
ciclo del carbono, en la cual ahondaremos a continuación.
En los últimos años, se
han incrementado las concentraciones de
dióxido de carbono (CO2), -el cual es un gas de efecto invernadero- ocasionando
aumento de la temperatura atmosférica, lo cual, podría producir impactos
negativos en la calidad de vida de los seres vivos. El incremento del CO2 atmosférico resulta de la quema de
combustibles fósiles, incendios forestales, y degradación de humedales por el
cambio de uso de suelo. Por lo anterior, es importante que el CO2 atmosférico
en lugar de estar contaminando en el ambiente, sea retenido o almacenado. El
panel intergubernamental de cambio climático menciona que la captura y
almacenamiento de CO2 puede ser una alternativa de bajo costo para reducir las
emisiones de dicho gas.
El CO2 atmosférico es
absorbido por las plantas y convertido en carbohidratos y tejidos a través del
proceso de fotosíntesis, como parte del ciclo del carbono. En los humedales, el
almacenamiento de carbono no sólo se da en la parte área y radicular de las
plantas, si no también, en el suelo. Cuando los residuos de la vegetación del
humedal caen al suelo, el material vegetal se acumula y se forma una capa de
suelo muy rica en materia orgánica. Parte de los residuos orgánicos de las
plantas se degrada, aunque otra porción permanece sin descomponerse debido a
las condiciones de inundación del suelo por lo que el material vegetal se
incorpora al suelo como material orgánico no descompuesto.
Fuente;
Publicado por: Velasco López Zahori.



Bien manejada la información
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